Un seguro de vida es la promesa de que, pase lo que pase, los tuyos van a estar bien. Y cuesta mucho menos de lo que imaginas.
La mayoría cree que un seguro de vida cuesta hasta 10 veces más de lo que realmente vale. Para un adulto sano, la protección puede empezar por el precio de un café.
Sin costo · Sin compromiso · Tu información está protegida
Para nosotros, proteger a la familia —a los hijos, a la pareja, a los papás— no es un gasto. Es una responsabilidad que se hereda de generación en generación.
"Si algo me pasa mañana, ¿quién cubre la renta, la comida, la escuela de mis hijos?"
Esa pregunta no debería quitarte el sueño. Un seguro de vida responde por ti: deja a tu familia un respaldo en efectivo, libre de impuestos, justo cuando más lo necesitan.
Edad, si fumas y cuánta protección quieres. Sin papeleo complicado.
Ves opciones de varias aseguradoras reconocidas y eliges la que te convenga.
Muchos quedan aprobados el mismo día. La cobertura puede empezar de inmediato.
Queremos que sepas exactamente qué esperar antes de empezar. Tú eliges cómo avanzar:
Para una persona sana, un seguro de vida a término puede empezar desde alrededor de $1 al día. Como referencia, $500,000 de cobertura a 20 años cuesta aproximadamente $25–$30 al mes a los 30 años, $30–$45 al mes a los 40 años, y $70–$90 al mes a los 50 años. Estos son estimados; tu precio es personal y depende de tu edad, sexo, salud, si fumas y cuánta cobertura quieras. Cotizar no tiene costo y no te compromete a nada.
No siempre. Muchas aseguradoras permiten aplicar con un ITIN, no solo con seguro social, y algunas aceptan residencia o green card. No siempre se necesita ser ciudadano. Los requisitos finales dependen de cada aseguradora, y un asesor en español revisa tu caso sin compromiso.
En muchos casos no. Existen opciones que aprueban solo con unas preguntas de salud, sin examen médico. Incluso con condiciones como diabetes o presión alta, o si fumas, casi siempre hay opciones disponibles.
Puedes nombrar como beneficiario a tu familia aunque viva en El Salvador, México, Guatemala, Colombia o cualquier país de Latinoamérica. La aseguradora paga el beneficio, normalmente en dólares, y puede enviarse al extranjero. A veces se piden documentos adicionales como traducciones certificadas, y un asesor te ayuda a dejar todo en orden.
Sí. La mayoría de las pólizas de vida de EE.UU. cubren en todo el mundo. Si la póliza está activa y al día, tu familia recibe el beneficio aunque fallezcas de viaje o visitando otro país. Algunas pólizas excluyen zonas de guerra o países con alertas de viaje, así que conviene ser honesto sobre tus viajes al aplicar.
La cobertura empieza en cuanto la póliza se activa; no tienes que esperar dos años. Existe un periodo de contestabilidad de 2 años durante el cual la aseguradora puede revisar tu solicitud, pero si fuiste honesto al aplicar, tu familia recibe el beneficio completo.
Si la haces tú en línea, la solicitud de la aseguradora se completa en inglés (unos 12 minutos). Si prefieres todo en español, un asesor la hace contigo, paso a paso y sin costo. Tú decides.
Sí. Atendemos a familias en las principales zonas con población hispana — Texas, Florida, California, Nueva York, Arizona, Illinois y más — y podemos conseguir un agente con licencia en cualquier estado de Estados Unidos.
Tu información es tuya. La usamos únicamente para darte tu cotización y comunicarnos contigo. Nunca la vendemos.
Casi nunca. El seguro que da tu empleo suele cubrir solo una o dos veces tu sueldo, y desaparece el día que dejas ese trabajo. Los expertos recomiendan cubrir de 10 a 15 veces tu ingreso anual. Tener tu propia póliza es tuyo, te sigue a donde vayas, y no depende de ningún patrón. Un asesor en español te ayuda a ver cuánto necesitas, sin costo.
Una buena regla es cubrir de 10 a 15 veces tu ingreso anual, más las deudas grandes como la casa o el carro y lo que costaría la escuela de tus hijos. Ese dinero tiene que reemplazar tu ingreso por años, no solo pagar el funeral. Cada familia es distinta; un asesor en español calcula la cantidad ideal para tu caso, sin compromiso.
No. El precio depende sobre todo de tu edad y tu salud, y las dos juegan en tu contra con el tiempo: cada año que pasa cuesta un poco más, y si aparece una condición puede subir bastante. Cuando lo contratas hoy, congelas tu precio para todo el plazo, aunque después te enfermes o envejezcas. El seguro nunca va a estar más barato que hoy.
Es el error más peligroso. Si la aseguradora descubre que hubo información falsa en la solicitud, puede negarle el pago a tu familia justo cuando más lo necesitan. Por eso conviene contestar siempre con la verdad: aun con una condición de salud casi siempre hay una opción, y con la solicitud honesta la protección de tu familia queda blindada.
Sí, y es clave. Muchos beneficios nunca se reclaman porque la familia no sabía que la póliza existía ni dónde estaban los documentos. Cuéntale a la persona que elegiste como beneficiario que tienes la póliza, con qué compañía, y dónde están los papeles. Un asesor en español te ayuda a dejar todo en orden.
Hazlo tú en línea, o deja que un asesor en español te acompañe paso a paso. Las dos opciones son sin costo.
Compara aseguradoras reconocidas en un solo lugar. Si calificas, hay una opción con decisión en minutos, sin examen médico.